«The Incredible Machine», el clásico de PC que todos jugaron (y pocos recuerdan)

Desarrollado en solo nueve meses y con un presupuesto de apenas 37.500 dólares por el ingeniero informático Kevin Ryan, de este videojuego se vendieron más de un millón de copias en menos de 10 años. Un hito de los 90, tan inseparable de los computadores como Word y la enciclopedia Encarta.

RETRO GAMING

Por David H. Rosales

4/9/20262 min read

¿Cómo olvidar aquellos problemas de ubicación y distribución de objetos que se resolvían dejando caer pelotas de baloncesto, béisbol, tenis o bolas de boliche a cajas de hámsteres o a fuelles sopladores?

¿Quién no pasó todo un recreo o una tarde después de clases preguntándose cómo acomodar varias correas mecánicas, engranajes, cañones, revólveres, una bombilla, una lupa y tacos de dinamita para meter un ratón a una jaula?

Aunque muchos no recuerden el título de este videojuego, un solo vistazo al fondo turquesa oscuro de los escenarios y a las rampas de madera, los tubos metálicos y las plataformas de ladrillo bastará para reconocerlo de inmediato.

Millones de personas en el mundo le deben a The Incredible Machine tantas horas de entretenimiento y frustración como a los clásicos del PC y de la NES. O tal vez más, pues era el único juego distinto al buscaminas y al solitario de Windows que traían instalado los computadores de los colegios y de los hogares donde solo se permitía el uso de Word y de la enciclopedia Encarta.

The Incredible Machine es uno de los juegos más famosos y exitosos de la historia. Fue diseñado y programado en solo nueve meses por el ingeniero informático Kevin Ryan para el desarrollador Dynamix con un presupuesto de 37.500 dólares estadounidenses. Desde su lanzamiento en 1993 para Macintosh y Windows hasta finales de los 90 se vendieron más de un millón de copias.

Aunque puede clasificarse como un videojuego de lógica o de estilo «puzzle», innumerables colegios y universidades optaron por instalarlo en sus equipos. Esa presencia en tantas salas de informática le dio un carácter no solo lúdico, sino educativo.

Estudiantes de primaria, de bachillerato y universitario encaraban los problemas caricaturescos pero desafiante de The Incredible Machine con la concentración de un ajedrecista. Pero no todo era seriedad. Si bien se requería la observación de las herramientas y el razonamiento lógico, el jugador operaba en un mundo de dibujos animados.

En otras palabras, The Incredible Machine combinaba la deducción y la física elemental con el humor y la fantasía. «Pensar y reír» parecía ser la máxima de su funcionamiento.

La fórmula «pensamiento más risa» sigue arrojando hoy el mismo resultado que en 1993. Colegiales de primaria y bachillerato, universitarios, adultos ocupados, desempleados y jubilados dedican horas y neuronas a la solución de los retos absurdamente cómicos y siempre entretenidos de este clásico.

Los interesados en volver a las épocas de la niñez o los aficionados a los deleites retro pueden buscar en Steam la versión actualizada de The Incredible Machine. Se llama Contraption Maker. ¿El nombre de su desarrollador? Nadie menos que Kevin Ryan.