Resident Evil Requiem: el terror de Grace, la acción de Leon
Resident Evil Requiem ofrece dos experiencias muy distintas: el terror y la supervivencia de Grace, frente a la acción frenética de Leon. Un gran juego que sorprende por su ambientación, sonido y narrativa, pero cuyo cambio de ritmo le resta algo de cohesión.
RESEÑAS
Por Santiago Cruz Hoyos
9/2/20265 min read


Notas de una aventura que sube y baja como una montaña rusa
La versión que jugamos en Experiencia Gamer fue la de Nintendo Switch 2, incluida en el Generation Pack, una edición limitada que resultó ser toda una ganga: por casi el precio de lanzamiento de Requiem —unos $300.000 en Colombia— se incluyen también Resident Evil 7 y Resident Evil Village. Aunque son Game-Key Cards, vale la pena. Los juegos vienen en una caja de cartón, eso sí, bastante delicada, que se asemeja al baúl de objetos del juego, un detalle que seguramente hará ilusión a los coleccionistas. Al momento de escribir estas notas, dicha versión ya estaba agotada en tienda.
En modo portátil, Requiem sorprende por la calidad de sus gráficos y la nitidez de la imagen en pantalla. El juego no desentona frente a las versiones de PS5 o Xbox Series y, teniendo en cuenta el tamaño de la pantalla de Switch 2, el resultado es notable. En modo televisor, sin embargo, las diferencias son más evidentes y la calidad gráfica es claramente inferior. Al acercarse a ciertos objetos también se puede notar una pérdida de nitidez. En algunas áreas disminuyen los FPS y aparecen algunos tirones. No ocurre con frecuencia y, al menos en nuestro caso, no llegó a afectar de manera importante la experiencia.
A nivel de sonido, Requiem tiene una nota de 10. La recomendación es disfrutar la aventura con audífonos. El nivel de inmersión aumenta con cada detalle que se percibe en la ambientación: el viento, el agua, Grace tiritando de frío, los pasos, los vidrios en el suelo y, sobre todo, el sonido de los disparos. Una delicia.
La historia logra engancharnos desde el primer minuto. Contamos con dos personajes: Grace y Leon. El primero es claramente el mejor desarrollado: una detective a la que le han asesinado a su madre y que se muestra frágil y vulnerable. Es fácil identificarse con ella; todos podríamos ser Grace. Leon, en cambio, es un personaje mucho más cercano al cine de acción. Es prácticamente un héroe indestructible que no le teme a nada, ni siquiera a monstruos gigantes. Y eso hace que pierda parte del encanto que tenía el personaje. Mientras Grace transmite vulnerabilidad, Leon transmite exactamente lo contrario.
Requiem son, en realidad, dos juegos. Uno es el que vivimos mientras avanzamos con Grace: más pausado, angustiante y terrorífico, en el que somos más débiles y debemos administrar cuidadosamente los recursos. Es Resident Evil en estado puro. El otro es el de Leon: acción frenética, armas más potentes, munición abundante y enfrentamientos mucho más espectaculares. Los saltos entre las dos historias están bien logrados desde el punto de vista narrativo, pero pasar de Grace a Leon es casi como pasar de un tipo de juego a otro. Hay que darle unos minutos a la transición para volver a entrar en el ritmo. Quizá esa haya sido precisamente la intención de Capcom: ofrecer en un mismo juego dos experiencias capaces de satisfacer tanto a quienes buscan el terror clásico de la saga como a quienes prefieren su faceta más espectacular y orientada a la acción.
Siguiendo con la historia, Requiem tiene, posiblemente, algunas de las mejores cinemáticas de toda la saga. Capcom utiliza este recurso narrativo con maestría para contar la historia y desarrollar a sus personajes. En algunos momentos, el peso narrativo de las secuencias recuerda a Metal Gear Solid 4.
En medio de la tensión, Requiem también consigue sacarnos algunas sonrisas, especialmente gracias a Leon. En una escena aparece un médico zombie y Leon comenta que quizá debería pedir una segunda opinión. Ese humor sirve para matizar un juego que, por momentos, parece decidido a llevar la violencia de la saga a un nuevo extremo. Estamos ante uno de los Resident Evil con más sangre en pantalla y con ejecuciones que por momentos recuerdan a los fatalities de Mortal Kombat.En nuestra primera partida, sobre todo al inicio, el juego nos obligó a explorar debido a que las balas escaseaban. Cada recurso cuenta y enfrentarse a todos los enemigos no siempre es la mejor decisión. Esta sensación de necesidad de supervivencia la tendremos sobre todo con Grace. Con Leon ocurre todo lo contrario: las municiones sobran. Tiene además las armas más potentes, que podemos mejorar en una tienda como guiño a Resident Evil 4, e incluso su maletín para guardar objetos es, de entrada, mucho más grande que el de Grace. Con ella jugamos un Resident Evil clásico, de terror y supervivencia; con él, uno mucho más orientado a la acción, en la línea de Resident Evil 4 y, sobre todo, Resident Evil 6. La variedad puede ser una virtud, pero también termina siendo uno de los factores que impiden que Requiem se sienta completamente redondo.
Un detalle curioso: en Nintendo Switch 2, una consola que no tiene un sistema de trofeos como PlayStation, aparecen en pantalla algunos reconocimientos cuando completamos determinados desafíos. Es un pequeño añadido que no cambia la experiencia, pero resulta curioso para quienes vienen de jugar la saga en otras plataformas.
En nuestra primera partida, el juego nos duró casi 15 horas. Una duración que nos parece adecuada para este tipo de experiencia.Hay, sin embargo, un detalle que no nos gustó: existen dos finales, uno que podríamos llamar el deseado por la mayoría de jugadores y otro que es todo lo contrario. La diferencia depende de una decisión durante la historia. El problema es que el juego nos da inmediatamente la opción de regresar a ese punto para cambiar la decisión y ver ambos finales. Quizá habría sido mejor dejar esa decisión con consecuencias más definitivas y obligar al jugador a volver a jugar para descubrir el otro desenlace. Tal como está planteado, se pierde una oportunidad de incentivar una segunda vuelta.
En conclusión, Requiem es un gran Resident Evil. La parte protagonizada por Grace está a la altura de los mejores momentos de la saga: es tensa, terrorífica, obliga a administrar recursos y consigue transmitir esa sensación de vulnerabilidad que hizo grandes a los primeros juegos. El problema aparece cuando llega Leon. Su historia es divertida y espectacular, pero el cambio hacia la acción frenética rompe parte de la tensión que se había construido. Es como si el juego cambiara de género a mitad de camino. En definitiva, Requiem es una montaña rusa. Sube muchísimo cuando estamos con Grace y baja cuando llega la acción de Leon. Ambos estilos funcionan por separado, pero juntos hacen que la experiencia pierda algo de cohesión. Es un buen Resident Evil. Incluso un gran Resident Evil. Pero esa irregularidad hace que, al menos para nosotros, no alcance el nivel de los tres mejores juegos de la saga.










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