Nintendo Switch 2, un año después: ¿vale la pena comprarla o es mejor esperar?

Probamos la Switch 2 desde su lanzamiento: mejor pantalla, más potencia y juegos en 4K, pero todavía con una gran deuda en exclusivos. Este es el balance tras casi un año.

RESEÑAS

Experiencia Gamer

5/5/20264 min read

Un año después, la pregunta sigue sin una respuesta definitiva: ¿la Nintendo Switch 2 valía la pena desde el día uno o fue una compra apresurada?

Este 5 de junio de 2026 la consola cumplirá su primer año en el mercado, y en Experiencia Gamer la tenemos en casa desde su llegada a Colombia. Adquirimos el paquete que incluía Mario Kart World en formato digital. Lo exprimimos, luego volvimos a Zelda, probamos sus mejoras técnicas —y nos enganchamos otra vez con la aventura—, pero, tras un año de uso, la respuesta no es tan simple.

Una evolución que sí se siente

En modo portátil, la Switch 2 marca una diferencia clara frente a su antecesora. La pantalla es más grande, de 7,9 pulgadas (frente a las 6,2 del primer modelo), y aunque no es OLED, el salto en tamaño y resolución (1920 x 1080) mejora la experiencia. Hay más inmersión y más detalle.

A eso se suma una tasa de refresco de 120 Hz, que se traduce en una fluidez notable en juegos exigentes. Títulos como Cyberpunk no solo se ven mejor: se sienten más estables. Lo mismo ocurre con juegos como The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom, que se benefician de una mayor estabilidad general.

El salto de potencia también es evidente. La Switch 2 triplica el rendimiento del modelo original, lo que le permite mover juegos como Yakuza 0 en 4K en modo televisión, en una versión que no desentona frente a las de otras consolas —mucho más potentes y robustas— como PS5 o Xbox Series X.

Los Joy-Con de Switch 2 son ligeramente más grandes, lo que ayuda, pero no resuelve del todo la ergonomía. Para sesiones largas, una funda sigue siendo casi obligatoria. Opciones como la Mumba Blade Series cumplen muy bien sin ser costosas (alrededor de $115.000), aunque sacrifican la pata trasera de la consola.

Para viajes, entonces, la Switch 2 es una gran compañera. No solo cabe en cualquier morral, sino que su batería es suficiente para soportar un vuelo de poco más de dos horas con juegos exigentes, o incluso algo más con títulos menos demandantes.

¿Entonces vale la pena?

Pese a su salto técnico y sus bondades evidentes, en Experiencia Gamer consideramos que la Switch 2 todavía no tiene ese juego exclusivo que justifique por sí solo la compra.

Durante este primer año, lo mejor que hemos jugado en la consola no es nuevo: son los clásicos de Switch 1, ahora potenciados a 4K y 60 FPS, como The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Tears of the Kingdom. Ambos se ven y se sienten mejor que nunca. Lo mismo ocurre con Super Mario Odyssey o Super Mario Bros. Wonder: más resolución, mejor rendimiento, una experiencia refinada.

Pero siguen siendo los mismos juegos.

La paradoja es evidente: lo mejor que ha logrado la Switch 2, por ahora, es permitir revivir el pasado como nunca. Una especie de máquina definitiva para jugar Switch 1 en condiciones ideales y, en algunos casos, sin costos adicionales elevados.

Nintendo ofrece mejoras gratuitas para algunos de sus juegos si se adquiere su servicio online —con acceso, además, a catálogos de NES, Super Nintendo, Nintendo 64, GameCube, Game Boy y Sega—, pero eso refuerza la sensación de estar mirando hacia atrás en lugar de adelante.

Esto no quiere decir que la consola no tenga exclusivos. Donkey Kong Bananza, por ejemplo, llegó con buenas críticas. Pero, en nuestra experiencia, no logró engancharnos del todo. Su apuesta por la destrucción como núcleo jugable termina siendo repetitiva: romper escenarios y recolectar objetos pierde sentido con el paso de las horas. No es un mal juego, pero tampoco es ese título que define una consola. Aunque quizá merezca una segunda oportunidad.

Y ese es justo el vacío que se siente: en Switch 2 aún no hay un imprescindible exclusivo.

En juegos de terceros, como ya lo mencionamos, Yakuza 0 funciona muy bien tanto en portátil como en modo TV. Sin embargo, aparece un detalle que incomoda, sobre todo a coleccionistas: el formato Game Key Card.

La caja incluye cartucho, sí, pero no contiene el juego. Es solo una llave de descarga. Funciona, pero rompe la lógica del formato físico tradicional y le resta valor tangible. Para muchos jugadores, eso hace más atractivas las versiones de consolas como PS5, que sí incluyen el juego en el disco.

Veredicto

Entonces, ¿valió la pena comprar la consola desde el día uno? La respuesta es sí, pero con reservas.

Durante el primer mes, Mario Kart World justificó la compra. Después, lo que vino fue revisitar lo mejor de la generación anterior, ahora en 4K y con mejor rendimiento. Y eso está muy bien, pero no es suficiente.

Porque las consolas no se recuerdan por su hardware, sino por sus juegos.

Hoy, la Switch 2 es mejor en casi todo que la Switch 1. Pero todavía le falta lo más importante: ese juego inolvidable que haga que todo lo demás tenga sentido.

Por eso, para quien ya tiene una Switch 1, la recomendación más clara es esperar: a una oferta, o a ese gran exclusivo que aún no llega.

Aunque, viendo el mercado reciente, tampoco sería raro que ocurra lo contrario: que, en lugar de bajar de precio, termine subiendo.