El portátil de Asus diseñado por Hideo Kojima llegó a Colombia: una obra de arte lejana para la mayoría de bolsillos

En la tienda oficial de Asus se consigue por casi $17 millones de pesos. No es solo un equipo potente: es un objeto de culto. Pero, ¿lo justifica? Depende de lo que se esté buscando.

RESEÑAS

Experiencia Gamer

4/16/20264 min read

Se llama ROG Flow Z13, Kojima Edition. Es una tablet a la que se le puede acoplar un teclado para convertirla en computador portátil, con potencia suficiente para mover cualquier juego triple A del mercado. Pero no es solo eso. No se trata únicamente de que venga equipada con una cantidad de memoria RAM descomunal —innecesaria para la mayoría de usuarios— de hasta 128 GB. Lo realmente llamativo es que esta máquina fue diseñada por Hideo Kojima, creador de Metal Gear Solid y, más recientemente, Death Stranding. En el proceso también participó el director de arte de estas obras, Yoji Shinkawa. A eso se suma el respaldo técnico de Asus.

Que un portátil sea concebido por Kojima lo convierte en una pieza rara y altamente deseable para los seguidores de su universo. Si además ofrece potencia suficiente para ejecutar videojuegos en calidad alta, no es extraño que despierte el interés de los gamers.

Vamos por partes. El ROG Flow Z13 Kojima Edition fue pensado como un objeto que parece extraído de un videojuego. Todo parte de una idea central de Kojima: el ser humano no solo piensa, también juega. De ahí surge Ludens, la mascota de su estudio, una figura mitad astronauta, mitad explorador, símbolo de creatividad y riesgo. El equipo fue diseñado como si fuera una herramienta para ese personaje: un artefacto portátil, potente y preparado para moverse entre mundos.

La estética estuvo a cargo de Yoji Shinkawa, responsable del imaginario visual de Metal Gear y Death Stranding. El chasis, con cortes angulares y superficies que combinan aluminio y fibra de carbono, recuerda a una armadura; las tipografías industriales refuerzan la sensación de que el dispositivo hace parte de una narrativa. Cada marca, cada símbolo, parece cumplir una función dentro de ese universo. Más que ejecutar juegos, el Z13 Kojima Edition parece pertenecer a uno.

La potencia

Y, sin embargo, todo eso no sería suficiente sin el rendimiento. Ahí es donde el equipo termina de cerrar su propuesta.

En su interior trabaja el procesador AMD Ryzen AI Max+ 395, acompañado por gráficos integrados Radeon 8060S. En términos prácticos, esto significa que puede ofrecer un desempeño cercano al de portátiles gaming con tarjeta gráfica dedicada, pero en un formato que cabe en un morral. La memoria —hasta 128 GB de RAM— no es solo una cifra exagerada: es lo que le permite sostener múltiples tareas pesadas al mismo tiempo, desde edición de video en alta resolución hasta modelado 3D o procesos de inteligencia artificial.

En videojuegos exigentes, el resultado es consistente: configuraciones altas, resoluciones cercanas a 2.5K y tasas de cuadros estables casi siempre muy por encima de los 30 FPS. Pero esa potencia comprimida tiene un costo. La batería, en uso intensivo, difícilmente supera la hora y media.

El equipo llega, además, dentro de un maletín que parece sacado de Death Stranding. No es un accesorio menor: refuerza la idea de que todo el conjunto —no solo el dispositivo— hace parte de una experiencia pensada como objeto.

¿Vale la pena?

La respuesta corta es sí, pero no para todos. Para quienes siguen el trabajo de Kojima, como nos ocurre en Experiencia Gamer, este equipo trasciende su función. Es una pieza de culto: una forma de llevar en las manos una parte de ese universo. En ese caso, el precio —casi $17 millones de pesos— se justifica menos por lo que hace que por lo que representa. Si no tuviéramos otras prioridades, seguro alguna maniobra financiera ya hubiéramos hecho para hacernos a una de las pocas ediciones que llegaron a Colombia.

Para el resto de usuarios, que no siguen al universo de Kojima. la ecuación cambia. Por ese valor es posible conseguir equipos más potentes, incluso con mejor rendimiento sostenido, tanto en portátiles como en torres de escritorio. Lo que se sacrifica es precisamente lo que hace único al Z13: su portabilidad extrema.

No es casual que Asus ofrezca una versión del Flow Z13 sin el diseño de Shinkawa, con especificaciones similares —con 32 de RAM— por casi la mitad del precio en una oferta vigente por estos días. Esa es la opción lógica.

La Kojima Edition, en cambio, pertenece a otra categoría. No es solo una herramienta: es una interpretación. Y como ocurre con casi todas las piezas de culto, no es una compra lógica, justificable para la mayoría, sino para quien decidió creer en la historia que cuenta.