¿Convertir la Nintendo Switch 1 en una Pro? Es posible con un monitor G-Story, pero ¿vale la pena?

Con este periférico se expande la pantalla de la consola a 10,1 pulgadas y se garantiza un salto de resolución en modo portátil. Pero la calidad de sus materiales no es la esperada.

RESEÑAS

Experiencia Gamer

6/1/20263 min read

El mundo del gaming portátil parece dividirse en tres tipos de jugadores: quienes priorizan que sus dispositivos los puedan llevar cómodamente a cualquier parte; quienes prefieren la calidad gráfica, así eso implique aumentar el tamaño de sus consolas; o quienes optan por tener todas las posibilidades de acuerdo con el momento.

Pues bien, desde hace unos meses es posible convertir la icónica y, para algunos, pequeña Nintendo Switch 1 en una "Pro" de pantalla enorme: 10,1 pulgadas. Es casi como salir de la casa con un televisor en el maletín.

Todo gracias al monitor portátil que ofrece la marca G-Story. Con este periférico no solo es posible expandir la pantalla de la Switch a esas 10,1 pulgadas, sino que además se garantiza un salto doble en resolución: de los 720p que ofrece la Nintendo en modo portátil a los 1920 x 1080. En otras palabras, se logra trasladar la experiencia del modo dock al modo portátil. Y al jugar, se nota: colores más nítidos, una mayor definición de los detalles, aunque quienes tienen el modelo OLED de Switch sacrificarían ese plus de calidad. El monitor de G-Story tiene tecnología LCD.

En las manos, además, la pantalla G-Story se siente muy liviana pese a su tamaño. Con la Switch integrada en la zona posterior, el peso se distribuye de manera adecuada, al punto de no llegar a cansar durante partidas extensas.

Otro punto a favor es que los compartimientos donde se insertan los Joy-Con del monitor son extraíbles —se deben desatornillar— y, de esta forma, es posible acoplar controles de otras marcas, más grandes y ergonómicos, como, por citar alguno, los de GameCube de Nyxi. Es una gran ventaja que el monitor permita acoplar cualquier Joy-Con, además de los originales de Nintendo, aunque al quitar los compartimentos se sacrifica una pata trasera que sirve para sostener la pantalla sobre una mesa.

A nivel de experiencia jugable, el monitor tiene luces y sombras. La pantalla como tal, sus colores, su resolución, el brillo e incluso el volumen (tiene altavoces integrados mucho mejores que los de la Switch) hacen que la experiencia de jugar en portátil se disfrute mucho más que con la consola tradicional. Juegos como Donkey Kong Country Returns HD lucen muy bien y se disfrutan mucho más en una pantalla generosa.

Los peros, sin embargo, son varios. En primer lugar, lo ideal es jugar con baterías (que no se incluyen al momento de la compra del periférico), y tampoco se consiguen en cualquier tienda. Es la referencia 18650, un poco más largas y anchas que las pilas AA tradicionales, y costosas. Un paquete de cuatro de estas baterías con cargador está en 90.000 pesos en promedio.

La alternativa es jugar con un cable conectado directamente al monitor, que además de obligarte a estar cerca de un enchufe, tiene una ubicación poco práctica. El puerto para conectarlo está justo debajo del Joy-Con izquierdo y puede llegar a ser incómodo. A veces el cable choca con la mano al sujetar la pantalla e incluso toca la zona inferior del control, por lo que podría desconectarse.

Por otro lado, los materiales con los que está hecho el monitor se notan al tacto de una calidad irregular. Una pestaña de la tapa de la batería, por ejemplo, en nuestro caso se cayó de un momento a otro; lo mismo ocurrió con una pieza de la pata trasera. La calidad de construcción deja mucho que desear, teniendo en cuenta que no se trata de un dispositivo barato. En Amazon, con una rebaja, se puede comprar por unos 350.000 pesos.

Entonces, ¿vale la pena? Para quienes disfrutan jugar en portátil con la máxima calidad gráfica posible, sin duda sí. El salto de resolución que ofrece el monitor se nota, aunque quienes tienen el modelo OLED de Switch perderían este plus, pues, ya lo mencionamos, la pantalla es LCD. Pero sin duda la consola de Nintendo tiene exclusivos con gráficos que entran por los ojos, y qué mejor hacerlo que una pantalla generosa.

Para quienes juegan en portátil de vez en cuando, sin embargo, no vale la pena pagar por el monitor. La Switch se defiende bien por sí sola – los colores de la Oled preciosos - y, si la idea es jugar en una pantalla grande, no hay nada como conectarla al televisor de la casa.

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