«Bubsy 4D»: el émulo felino de Sonic que busca su redención

El desarrollador independiente Fabraz y el distribuidor Atari se embarcaron en lo que parece una quijotada o quizás una apuesta de alto riesgo: la continuación de una serie de videojuegos más conocida por su mayor descalabro que por sus aciertos.

RESEÑAS

Por David H. Rosales

4/21/20263 min read

Es raro que la industria de los videojuegos sucumba a la nostalgia. Frecuentemente, los jugadores claman por el relanzamiento de algún título prisionero en las consolas de anteriores generaciones, pero los gigantes de la tecnología, las grandes distribuidoras y los estudios más prestigiosos atienden a nada más que las tendencias culturales y del mercado. Solo les importan las proyecciones de ventas basadas en los juegos que más se compran, y también en las películas y las series de TV que más se ven.

Por eso extraña tanto que Bubsy 4D vaya a ser lanzado el próximo 22 de mayo para PS4, PS5, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2, Xbox One, Xbox Series X/S y PC.

¿Qué es lo raro? Que Bubsy 4D es la continuación de una serie de videojuegos conocida por Bubsy 3D, incluido en varias listas de los peores videojuegos de la historia.

Por ejemplo, en un artículo del periódico inglés The Guardian, Busby 3D aparece como uno de los treinta más malos de todos los tiempos. Esto es lo que dicen los autores de dicha selección:

«Primero Mario 64 enseñó cómo los videojuegos de plataforma podían dar el salto a la perspectiva 3D. Luego llegó Bubsy, un bicho fastidioso, dedicado a tropezar, caer y partirse los dientes, que demostró todo lo contrario. Bubsy ya era una de las mascotas menos queridas de la era de los 16 bits. Su programa de televisión sirve como un instrumento de tortura, y en él se oía una frase recurrente del personaje: “¿Qué puede salir mal?”. Este juego lo convirtió en un símbolo de desastre tecnológico, con su cámara embriagadamente incontrolable, y un motor de 3D tan débil que a duras penas anima a sus esperpentos».

Mala suerte

Pese a que el mismo creador del personaje y productor del juego, Michael Berlyn, consideró que Busby 3D era el mayor fracaso de su carrera, en la actualidad otros tienden a ser más indulgente con esa obra infortunada.

Desde la primera aparición de Busby en Súper Nintendo, Sega Génesis y PC, era evidente que el lince nacido de los trazos Berlyn se había inspirado en Sonic. Aquella aventura inicial se llamó Bubsy in Claws Encounters of the Furred Kind (1993) y mereció buenas reseñas. Bubsy II, la secuela, tuvo una acogida igualmente positiva.

Gracias al éxito de ambos títulos, su protagonista iba en camino a su propia serie de televisión. La suerte lo volcó al abismo cuando Busby 3D apareció en el mercado en 1996, año en que debió competir con dos obras maestras del naciente formato tridimensional: Mario 64 y Crash Bandicoot.

Berlyn y Eidetic, desarrolladora de Busby 3D, supieron muy tarde que su producto era bastante rudimentario en comparación con Mario 64, cuyos anticipos ya habían sido revelados en convenciones «gamer». Dos meses después de que Nintendo lanzara uno de sus proyectos más revolucionarios, el lince salió a recibir tomates y abucheos de parte de los críticos y los jugadores.

De la serie de TV quedó un piloto, cancelado en medio de los palos y las burlas a Busby 3D. Dos intentos de resurrección, Bubsy: The Woolies Strike Back (2017), de los estudios alemanes Black Forest, y y Bubsy: Paws on Fire! (2019), de la compañía estadounidense Choice Provisions, pasaron por el PS4, los PC —el último también fue adaptado para la Nintendo Switch— con puntajes entre regulares y muy bajos.

No deja de asombrar, entonces, que el desarrollador Fabraz y el distribuidor Atari insistan en rescatar al felino del olvido y de los escombros de Busby 3D, y que se atrevan a hacerlo bajo un título tan cercano a la desastrosa reputación de aquel juego.

Busby 4D parece la quijotada de un estudio independiente en una industria donde los quijotes son los jugadores, no los creativos. Aunque la valoración de Busby 3D sea más indulgente en retrospectiva, pues historiadores y aficionados coinciden en que su desgracia estuvo marcada por proximidad cronológica con Mario 64, la piedad no suele llevar al éxito.

Aquí y allá se opina que Busby 3D no es tan perverso como se cree y que lo condenó el tener rivales muy superiores. La recepción y las ventas de Busby 4D no dependerán de la benevolencia, sino de la calidad gráfica y los controles del juego, los dos grandes problemas de la serie. Veremos si Fabraz corrige esas limitaciones y obra el milagro de la resurrección.